El óxido es más que sólo suciedad. Esta es una reacción química. Especialmente óxido de hierro.

La lana de acero está hecha de hierro. El hierro ama el oxígeno. Cuando se encuentran en las circunstancias adecuadas, crean vínculos. Como resultado, se produce corrosión. Este proceso ocurre cuando dos átomos de hierro se mezclan con tres átomos de oxígeno en presencia de agua. El oxígeno se combina con los metales. Formar nuevos compuestos. Se ve una descamación de color marrón rojizo. Este es el resultado final.

Pero aquí está el problema. Hay mucho oxígeno en el aire. Si el oxígeno por sí solo causa óxido, la lana de acero se pudrirá en la encimera en cuestión de minutos. Esto no es cierto.

El ingrediente que falta es el agua. Requiere hidróxido de hidrógeno. agua. Sin él, la reacción se detiene.

El papel del agua en la corrosión.

Cuando la lana de acero se moja, el agua se absorbe en los pequeños espacios entre las fibras. Esta es una parte interesante de la química. El agua actúa como electrolito. Los electrones de oxígeno ahora pueden moverse hacia el hierro.

Piense en los enlaces de hidrógeno del agua como ácidos. Le da al óxido la capacidad de corroerse. El agua no está sólo ahí. Facilita la transferencia. Acelera el colapso.

El agua salada puede empeorar los síntomas. El sodio promueve la corrosión. Si arrojas lana de acero al océano, se convierte en polvo más rápido que un acuario de agua dulce. El metal se debilita. Cuando se corroe, libera calor. Puede que no lo parezca sobre una alfombra pequeña, pero la liberación de energía es real.

¿Puedo evitar que la lana de acero se oxide?

Puedes dejar de reaccionar. Todo lo que tienes que hacer es romper la cadena.

Rust requiere tres cosas:
1. Hierro
2. Oxígeno
3. agua

Quitar un lado detendrá el óxido.

El método más común es el recubrimiento. Puedes aplicar algo a la lana de acero para sellar el oxígeno y el agua. Esto crea una barrera física. El hierro está protegido. El agua se desliza hacia abajo. El oxígeno no entra en contacto con los metales.

Algunas personas enceran lana de acero. Otros usan aceite. El objetivo es sencillo. Mantenga los elementos a raya.

Qué hacer si ya está oxidado

Deseche la lana de acero cuando se vuelva naranja.

No hay necesidad de preocuparse por la limpieza. Quitar el óxido de la lana de acero es una tarea difícil. Las fibras son muy finas. La corrosión es profunda. Al final, se dedica más tiempo a combatir la oxidación que a salvar el material.

El óxido corroe el metal. Debilita la estructura. Una almohadilla oxidada reduce su poder de pulido. Lo que queda es basura. No vale la pena.

Esto también se aplica a otros metales. El aluminio se oxida. Forma óxido de aluminio. Pero en el caso de la lana de acero la conclusión es clara. Mantenlo seco. Úselo. O cambiarlo.